La Historia de la Muña
Por: Hernando Sanabria Fernández · Santa Cruz - Vallegrande
El Cuento
Cuentan los abuelos que desde tiempos muy antiguos, antes de que llegaran los españoles, los habitantes de estos valles ya conocían el secreto de la muña. Decían que la planta no crecía en cualquier lugar, que elegía sus sitios con cuidado, y que donde ella brotaba era señal de que la tierra era buena, que el agua estaba cerca y que los espíritus de los cerros protegían ese rincón.
Las mujeres mayores de Vallegrande siempre supieron cuándo recogerla y cómo usarla. La hervían para el dolor de estómago, la ponían sobre los huesos quebrados, la aspiraban para el frío en el pecho, y la frotaban en la frente para aliviar el dolor de cabeza. Pero más allá de sus poderes curativos, se decía que la muña tenía el poder de traer de vuelta lo que se había perdido. Si alguien había sufrido una pena grande, si un amor se había ido, si la alegría había abandonado una casa, bastaba con poner un ramo de muña florecida en el umbral para que poco a poco las cosas volvieran a su lugar.
De ahí viene el dicho que todavía se escucha en el pueblo: "La muña ha vuelto a florecer", que no habla solo de la planta, sino de que algo bueno regresó, de que una persona querida sanó, de que una familia se reconcilió, de que la esperanza no se fue del todo.
En Vallegrande, la muña no es solo un remedio del monte. Es una señal, un augurio, una pequeña promesa verde que los cerros le hacen a su gente de que todo, con paciencia, vuelve a florecer.
Información
- Autor/Narrador: Hernando Sanabria Fernández
- Origen: Santa Cruz - Vallegrande
- Categoría: Cuento Popular