La Viudita
Por: Pastor Aguilar Peña · Santa Cruz - Vallegrande
El Cuento
Cuenta la gente del pueblo que La Viudita es el fantasma de una mujer que vaga por los callejones oscuros y las calles solitarias de nuestro pueblo después de la medianoche. Nadie sabe bien quién fue en vida, pero dicen que murió con el corazón partido, con amores frustrados y penas no confesadas. Desde entonces, su alma no encontró descanso y quedó penando entre nosotros.
Se la describe como una mujer de porte elegante, vestida con falda larga y manto completamente negros, como si estuviera de luto cerrado. Su rostro siempre cubierto por un paño oscuro que nadie jamás pudo levantar del todo. Su voz era serena y dulce, su trato fino y encantador, y su caminar tan seductor que los hombres olvidaban todo juicio al verla pasar.
Aparecía especialmente en las noches de luna, cerca de las galerías oscuras de los templos y en las esquinas más solitarias del pueblo. Buscaba siempre al mismo tipo: el hombre trasnochador, el que andaba de parranda hasta altas horas, el que no tenía apuro por llegar a su casa. A esos los encandilaba con su presencia, y el hombre, seducido y sin poder resistirse, la seguía sin pensarlo dos veces por las calles oscuras, alejándose cada vez más del centro del pueblo.
Cuando ya estaban bien lejos, en algún paraje desolado a las afueras, La Viudita se detenía, se daba vuelta lentamente y se quitaba el velo. El hombre que esperaba ver un rostro hermoso se encontraba de frente con una calavera. El susto era tal que muchos salían corriendo despavoridos, cayendo en barriales, en acequias o entre aguas sucias, para aparecer al día siguiente llenos de barro y sin poder explicar bien qué les había pasado. Otros, dicen, no corrieron con tanta suerte.
En Vallegrande se decía que La Viudita era una especie de castigo para los hombres viciosos, los que se olvidaban de su familia para andar en la calle a deshoras. Muchos padres la usaban de escarmiento para sus hijos mayores: "Llega temprano a casa, que La Viudita anda suelta". Y funcionaba.
Hoy en día ya pocos la mencionan, y las calles del pueblo tienen luz eléctrica. Pero los más viejos de Vallegrande todavía bajan la voz cuando se habla de ella, como si en el fondo creyeran que sigue ahí, esperando en alguna esquina oscura al primer trasnochador que se descuide.
Información
- Autor/Narrador: Pastor Aguilar Peña
- Origen: Santa Cruz - Vallegrande
- Categoría: Leyenda